Gestión cultural

DIARIO DIGITAL DE FERROL

Sara Dobarro

Jueves 13 de enero de 2005.- La política de subvenciones nunca ha dado buenos resultados. El pueblo subsidiado se acostumbra a recibir y adormece su espíritu emprendedor, que le permitiría crecer. El estar eternamente tutelados nos hace actuar como niños. Perdemos la visión sobre el futuro, nos dejamos llevar y, poco a poco, desaparece la motivación necesaria para crear. Cuando se habla de los grandes problemas de Galicia, y se piensa en el papel que puede jugar Ferrol en el futuro de la Comunidad Autónoma, se llega a la conclusión de que, en aspectos como el industrial, la ciudad está a expensas de otras administraciones (consecuencia de lo anteriormente expuesto).

Tomemos como ejemplo el reciente maremoto asiático: ante una ola de 20 metros, chocando contra la costa, y arrasando todo cuanto hay en ella, la solidaridad nos “conmueve”. No podemos dejar de preguntarnos porqué no actuamos tan rápido y mancomunadamente, en otros casos más cercanos. Hay aspectos en los que nuestra ciudad sí puede colocarse a la vanguardia de Galicia y ser ejemplo para las demás. No se necesitan grandes sumas de dinero, sino imaginación.

Centrémonos en el ámbito de la gestión cultural: los editores gallegos están atravesando una fuerte crisis, ante la caída de las ventas por falta de hábito a la lectura. El problema es grave, pero si miramos cuáles son los volúmenes de facturación que ponen en peligro a las editoriales, vemos que estamos hablando de cantidades mínimas.

¿Qué puede hacer Ferrol ante esta realidad? ¿“Subvencionar” al sector editorial gallego? No, al contrario. Ya hemos vivido las consecuencias de la dependencia de Madrid. Podríamos poner en marcha un Plan, que sirva de modelo a las restantes ciudades gallegas, de compra sistemática de libros para las más de trescientas entidades que hay, entre asociaciones de vecinos, centros culturales, clubes deportivos, etc. Por una parte, nutrirían sus bibliotecas y favorecerían la afición a la lectura. A veces, los ayuntamientos gastan grandes cantidades en editar sus propios libros, que suelen obedecer a compromisos.

Sinceramente, creo que la cultura y el pensamiento bien orientados y “gestionados” pueden generar una gran riqueza. El ser humano, desde siempre, ha estado inquieto para saciar su necesidad de saber. Por naturaleza, somos curiosos y sentimos la necesidad de actuar. No esperemos a que una gran ola llegue a Ferrol para reaccionar.

Que el espíritu de la ciudad de la Ilustración, en el que la mayoría de nosotros hemos nacido, nos acompañe y pensemos en serio la riqueza que reporta una buena gestión cultural.