

Espíritu sin ideologías
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 23 de diciembre de 2004.- El espíritu navideño, que vivimos estos días, al igual que el arte y nuestro potencial creativo, no entiende de ideologías. Ferrol vivió el pasado lunes una jornada sin precedentes en el ámbito cultural. Casi medio millar de personas abarrotó el antiguo hospital de Caridad, donde nací, hoy Centro Cultural Torrente Ballester, para asistir a la inauguración oficial de la muestra dedicada a Fernando Álvarez de Sotomayor. Un ferrolano al que dediqué un artículo hace unos meses en esta misma sección, por ser, además de uno de los mejores pintores de su generación en Europa, académico, retratista de la Casa Real y director del Museo del Prado. Suele decirse que Ferrol, como muchas otras ciudades, es injusta con sus creadores y personajes ilustres del presente y del pasado, y que no se reivindica su memoria como se debiera. Y ciertamente eso es así, pero cuando hablamos de olvido o de injusticia, quizás tengamos que preguntarnos quien es el responsable de esa desmemoria. Porque, desde luego, tal y como quedó demostrado el pasado lunes, los ciudadanos manifestamos todo lo contrario: nos sentimos orgullosos de quien vale, sin reparar en ideologías.
Por otra parte, y con motivo del hermanamiento entre Mondoñedo y Ferrol, las dos capitales de la diócesis van a celebrar juntas, a lo largo del 2005, la creatividad de un autor sobresaliente: les hablo del creador de “Las crónicas de Sochantre”, que nació en Mondoñedo, pero mantuvo a lo largo de su vida una intensa relación con Ferrol a través de amigos como Gonzalo Torrente Ballester, José María López Ramón, Miguel Carlos Vidal, Mario Couceiro, Álvaro Paradela y, sobre todo, la familia Cenalmor con la que pasó tantas navidades y años nuevos. Justo es que, por fin, esta nuestra Galicia Norte recuerde a Cunqueiro, a quien tantos intelectuales y corporaciones de izquierdas, escudándose en su supuesto progresismo, quisieron condenar al silencio, olvidando que la mejor literatura, como el verdadero arte, es inmortal. Lo malo tiene un fin, pero la finalidad de lo bueno perdura en un cuerpo integrado por muchos espíritus.
Creo que son palabras propias para estas fechas en las que todos dejamos aflorar los buenos sentimientos. Me sumo al brillo de las luces de colores, a los brindis y a las felicitaciones que recorren nuestra ciudad por Navidad. Como me resultaría imposible enviar una felicitación personal a todos ustedes, que me leen los jueves, aprovecho esta tribuna de opinión, en el Diario de Ferrol, para enviarles mis mejores deseos. Especiales recuerdos a mis familiares, amigos, compañeros periodistas, y a los profesionales que trabajarán mañana, día de Nochebuena. Mi deseo es que estos días dejen a un lado “viejas” ideologías y vivan el “auténtico” espíritu navideño, repartiendo un poco de felicidad entre quienes le rodean. ¡Felices Fiestas!
