El Belén de la Orden Tercera

DIARIO DIGITAL DE FERROL

Sara Dobarro

Jueves 09 de diciembre de 2004.- Quizás los recuerdos, por estas fechas, hacen que me esté volviendo nostálgica. La Navidad se acerca, y cuando era niña, en esta época, no deseaba otra cosa que poder ver el “Belén de la Orden Tercera”, respirar olor a incienso, ver las estrellas y acercarme al fantástico mundo que cortejaban pajes y Reyes. Seguramente ustedes ya lo sabrán, pero yo no me resisto a hacer una reseña en mi tribuna, de que el referido Belén de la Orden Tercera ha abierto, un año más, sus puertas al público. En pleno corazón de nuestro querido Ferrol -a la altura del antiguo campo de San Roque, donde terminaba la villa medieval y comenzaba la población creada en los tiempos de la Ilustración- la familia de Alfredo Martín, el artífice del Belén, la Passio, la banda de granaderos y tantas cosas…, le ayudan en su cometido, para instalar y dar vida y color a su arte para el deleite de los demás, y en especial de los niños y niñas que visitan Ferrol por estas fechas.

Ya tengo 40 años, y en mi casi medio siglo de vida, he madurado, viendo como mi cuerpo cambia, mientras el de las “figuritas”, permanece casi inalterable. Por eso, no quiero dejar de decir que si el arte es aquello que habita los territorios de la belleza y de la emoción, arte, y del mejor, es este Belén dotado con más de doscientas figuras con movimiento propio. Y lo que es más importante, cada año consigue el prodigio de que las niñas y niños vivan una experiencia única, que quedará impresa en su alma, por ser imposible de borrar pese al paso del tiempo. Mis palabras no son vanas, son tan auténticas como el hecho de que todos los que fuimos niños en Ferrol y visitamos este Belén, lo llevamos siempre grabado en el corazón. Alfredo Martín viene desarrollando con su potencial y destreza artística, un aprendizaje en favor de los demás. Lo hace en un marco de libertad y responsabilidad altruista, sin embargo se queja, un año más, de la falta de ayudas. De que ninguna institución le presta apoyo para sufragar los gastos de un nacimiento que cada año es más costoso instalar.

No es esta una queja nueva, pero no dejo de preguntarme ¿por qué tendrá que repetirse siempre? ¿Por qué si estamos de acuerdo en que la obra de Alfredo Martín ha sido una riqueza en nuestro aprendizaje infantil, no le recompensamos de mayores? ¿Por qué no se le da solución, de una vez por todas, a lo que pide (siempre tan poco, siempre tan austero...)? Creo que todos nosotros tenemos capacidad para responder. Participemos de una forma madura y justa esta Navidad. Siempre he oído decir que la vida es como un boomerang, y que más tarde o más temprano recogerás lo que has sembrado.

Sería un éxito, que el hombre que ha dado forma a tantos sueños de ferrolanas y ferrolanos, y que con su trabajo artístico ha conseguido que tantas emociones florezcan, recibiese su ansiada recompensa. Cooperemos responsablemente en hacer sonar las trompetas que traigan pronto este boomerang de amor y entrega. Si Alfredo Martín no estuviese, es cierto que la Navidad seguiría llegando a Ferrol. Pero a ver, díganme, sin su Belén de la Orden Tercera ¿Sería igual?