

Sin orden, ni concierto
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 23 de septiembre de 2004.- En los últimos días la imagen que transmiten Ferrol y Galicia es que todo está revuelto. Parece que la distancia me salvaguarda de tensas situaciones. En nuestra ciudad, hay malestar porque los operarios del naval viven momentos difíciles, como en todas las comarcas con factorías navales. La Xunta responde que respalda las demandas de la plataforma del referido sector ¿Cómo lo van a hacer?... Tal vez, igual que en su día la catástrofe del “Prestige” se sufragó con un Plan Galicia, Fraga consiga del Gobierno central un “Plan Naval”. Lo tendría más fácil si al Sr. Fraga no le creciesen los enanos; porque leo en la prensa que Baltar y sus diputados orensanos confirman su separación del PPdeG. Por otra parte, Ferrol pierde sus eventos musicales de mayor arraigo por falta de apoyo económico.
El ferrolano Raúl Galán, y subdirector del conservatorio de A Coruña, no oculta que la decisión de perder la décimo novena edición del Curso de Música “Cidade de Ferrol” se ha tomado por falta de sensibilidad del actual concejal de Cultura. Amigas y amigos lectores, es una pena pero todos los problemas que vivimos se reducen a una lucha por el poder y dinero. ¡Está visto que de la música no se vive!. Si mi tío Andrés, de quien se está rodando una película, levantase la cabeza, no reconocería la Galicia a la que cantó con aires de rebeldía, típica de la juventud. “O tren que me leva pola beira do Miño”..., no suena igual en el siglo XXI; ¡Cuestión de velocidad! Está claro que el uso del tiempo nos preocupa a todos. La principal razón de esto, es que -para nuestra sociedad- el tiempo es dinero. Y suele confundirse con el poder. Lo triste es que los poderosos jueguen con nuestro dinero y tiempo, sabiendo que nos les pertenece. Quienes buscan una fórmula para capitalizar el tiempo en el futuro: ¿Cómo lo hacen?. ¿Habrán pensado alguna vez cuánto vale la hora con un amigo o cuál es valor de una hora para un enfermo terminal? Hay comportamientos de quienes ostentan responsabilidad pública que colman el vaso de agua de la humanidad y el respeto. Tener una postura es un derecho. Es una demanda justa que tenemos todos y que se desprende de valores esenciales como la igualdad, la autonomía, la libertad y -sobre todo- respeto. ¿Por qué hemos de soportar comportamientos pueriles en nuestros dirigentes cuando afecta a nuestros intereses particulares? ¿Quién se dedicará a poner orden y concierto en esta desvariada melodía? Yo lo ignoro, pero no puedo permanecer en silencio ante tanto desconcierto.
El derecho a opinar es el derecho a “tener razón”, y también a equivocarse. Ahora es nuestro alcalde, Juan Juncal, quien toma la voz cantante de la plataforma comarcal del PP en apoyo a la situación de Izar y pide participación en la manifestación del próximo domingo 26. El que canta su mal espanta, dice el refrán popular. Cambios de postura como los que muchos esperamos, ¡lejos están de ser un milagro!
