

Mal va el Naval
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 16 de septiembre de 2004.- Desde La crisis de los 70, el sector de la construcción naval está en crisis. Durante una época parecía que las cosas tenían arreglo y que nuestros astilleros iban a seguir liderando el mercado, porque “presumimos” de tener la mejor mano de obra. Esta es una realidad, como también lo es, que no podemos permanecer ciegos ante el mercado internacional del sector, liderado hoy por los coreanos. Los asiáticos trabajan por unos precios irrisorios. El abaratamiento de los buques es tan grande, que todos los armadores compran y encargan sus barcos en los astilleros asiáticos. De todas formas, los políticos, que siempre quieren quedar bien, prometen lo que “no pueden prometer”. Al revés que en la transición. Para que el dolor no nos impida ver la realidad, alejémonos un momento de Ferrol y vayámonos hasta Sestao, donde ZP brindó apoyo explícito a los trabajadores de la empresa pública de IZAR, donde llevan un año cobrando y sin trabajar. Zapatero prometió salvar la construcción naval, pero no pudo concretar que se hará más allá de defender los intereses laborales de los obreros. ¡Menuda “patata caliente”!. Izar tiene difícil viabilidad, porque el liderazgo de los coreanos en el contexto internacional, hace que en los astilleros españoles no haya pedidos. Es un problema que trasciende a la Unión Europea, por mucho principio de subsidiariedad y solidaridad comunitaria que exista. Aunque Bruselas trate de ayudar no se puede sostener por mucho tiempo una situación artificial. Es duro, pero la construcción naval en España seguirá reduciéndose. Permanezcamos atentos, que ahora le toca mover ficha a la SEPI (heredera de la antigua INI). Ayudar a los trabajadores no debe equivaler a mantener artificialmente situaciones ruinosas, que no producen más que una lenta agonía. En este caso, metidos “Mar adentro”, no somos Ramón Sampedro. Los operarios del naval no están paralíticos, ni paralizados. Ellos siguen moviéndose para que se les comprenda y se aporten soluciones. Más allá del respeto, la comprensión y los lamentos está la verdadera y urgente solución.
Con o sin bonanza económica, las familias afectadas tienen que seguir viviendo dignamente, y para eso necesitan un puesto de trabajo. Cualquier empresario, sabe que si su pyme o gran empresa da pérdidas, hay que cerrarla y cambiar de negocio. Perdónenme si digo que: estoy harta de escuchar que a “Ferrol no se le puede castigar más”. Esta es una reiterada reivindicación política que nunca ha dado resultado.
Nadie puede reprochar al alcalde de Ferrol que haya querido rentabilizar su imagen, al ponerse al frente de las manifestaciones. Fiel a su estilo personal, da la cara cuando no es él quien tiene que dar la respuesta. ¿Cuál es su idea para que a Ferrol no se le castigue más?. ¿Tiene alguna iniciativa para apoyar desde el municipio a los afectados?. Las imágenes que hemos visto estos días en los telediarios son para pensar. Muchos líderes y mucho diálogo durante 30 años para nada. El problema, por conflictivo, se está eternizando. Valor y al toro.
