Las formas del Cruceiro

DIARIO DIGITAL DE FERROL

Sara Dobarro

Jueves 05 de agosto de 2004.- ¿Cuál es la finalidad o el propósito de nuestra existencia?. Los existencialistas, como Sartre y Camus, sostienen que la vida no tiene sentido, pero que los seres humanos necesitamos preocuparnos del sentido de nuestras vidas. Unos pasan por el mundo dejando una huella más trascendente o universal y otro más intimista De momento, yo vivo para ver, escuchar, analizar, aprender y transmitir o compartir el conocimiento. A veces, mis palabras se vuelven críticas, pero siempre con ánimo de construir. Me preocupa que se cometan torpezas, por no repasar la historia. En este caso, me refiero al asunto del cruceiro galego que enviará el Toxos como regalo de aniversario para Vila do Conde, tal y como reza en titular de prensa de este mismo diario. Todos los ferrolanos aplaudimos y queremos forlacer las relaciones con esta localidad portuguesa. Creo que debiera ser el Ayuntamiento de Ferrol quien enviase el referido "cruceiro" al municipio con el que está hermanado desde 1973 y no la entidad folklórica, a la que no le sobra el dinero. Bien es cierto, que la amistad entre las dos ciudades nació de la unión de dos coros o entidades culturales: el gallego “Toxos” y el portugués “Rancho da Praça”, pero con un propósito más profundo que sumar voces. La inquietud de los intelectuales y políticos del 1935 superaron las fronteras y se unieron en nuestra ciudad en defensa del trabajo, con motivo de la celebración del 10 de Mayo; “Así nació aquel Certamen que fructificó en un hermanamiento entre Ferrol y Vila do Conde”. Según explica D. Ricardo Torres Queiruga, abogado, comendador de la Orden del Infante D. Enrique, en el libro publicado en el año 1980, con motivo del 600 aniversario de la fundación del Rancho da Praça, “Los jóvenes de 1935, como Ricardo Nores, soñábamos con la grandeza del trabajo en su dimensión más humana, más social y más familiar. Queríamos que el trabajo llegase a todos y nos diese paz. Nos preocupaba todo lo que en Ginebra era ya médula universal a favor del empleo, que era para toda Galicia, para España y Portugal...”. Su humanizado texto termina pasando el testigo a Ricardo Nores, hijo, a quien encomienda “continuar la fervorosa admiración hacia Vila do Conde, que tan íntima y públicamente prodigó tu padre”.

Ahora, entenderán ustedes la herencia moral de Ricardo Nores, que porta el mismo nombre del que fue cronista oficial de Ferrol y la primera persona a quien el municipio de Vila do Conde entregó la Medalla de Oro y fue reconocido Ciudadano de Honor, a título póstumo. Aunque también presidente del Toxos, fue su condición de miembro del gobierno local lo que consolidó el hermanamiento entre las dos ciudades, al ser aprobado en el pleno municipal, en 1973. Haciendo historia, las entidades folklóricas, -sin restarles importancia-, fueron la excusa para vencer fronteras y defender los mismos intereses de pueblos hermanos. En 1935, los horizontes eran más amplios. Es una pena que no se quiera entender la inevitable relación entre emoción y atención.