Toxos y honor

DIARIO DIGITAL DE FERROL

Sara Dobarro

Jueves 08 de julio de 2004.- Para todos los ferrolanos, el Real Coro Toxos e Froles es un orgullo y, a lo largo de 90 años, ha sido el buque insignia de la ciudad, en el ámbito cultural y folklórico. Con nuestro Coro Decano hemos cruzado fronteras, llevado nuestra voz y bailes por varios continentes y conseguimos hermanar culturas. Recientemente, he leído en la prensa que el referido Coro tuvo que readmitir como socio a Julio Ferrín, miembro de la anterior directiva, y hacerse cargo de las costas procesales. Además, su actual presidente se comprometió a hacer pública una nota de desagravio en una asamblea de la entidad.

Esta decisión se tomó a última hora, a la puerta del juzgado, para no enturbiar la celebración del 90 Aniversario de constitución de la entidad. No conozco los problemas de fondo, pero -como a cualquier ferrolano- me duele que las diferencias entre personas acaben lesionando la imagen de una entidad tan noble y señera como el Toxos.

Quienes manejan fondos del erario público deberían dar ejemplo de generosidad, comprensión y diálogo, a favor de la institución que representan. Generalmente, reconocemos la importancia de tener un pensamiento crítico, acerca de aquello que escuchamos, nos cuentan o leemos. En cierto modo, el escepticismo es una señal de inteligencia. Estamos en el siglo de la comunicación, en la era de la información y el conocimiento nos lleva a discusiones sanas y a expresar nuestro sentir.

Quien tiene sensibilidad no puede ser dogmático, pero, bien es cierto, que hay cosas indiscutibles; como que “El Toxos” es una fuente de valor para Ferrol, que, entre todos, debemos potenciar.

Es triste que las guerras personales lleven a los tribunales a entidades tan nobles como esta. Es indudable que la sociedad, la cultura y la ciencia siempre se han enriquecido por el genio individual. El “Guernica” no fue pintado en grupo, ni la teoría de la relatividad surgió en una reunión de equipo. Sin embargo, una entidad como el Toxos se forma y crece bajo otros parámetros: sus éxitos son producto de un trabajo en equipo, de un esfuerzo conjunto y no de la individualidad.

Estamos de acuerdo en que toda organización tiene que tener a alguien que se ponga a la cabeza y si su director es una “mente brillante”, mejor. Lo que puede ocurrir es que ciertos directivos o cargos públicos se crean poseedores de un talento sobreestimado, que después les lleva a las puertas de los juzgados o “al banquillo”.

Con actuaciones como esta, ¿qué mensaje se transmite al pueblo de Ferrol? ¿Se desea de esta forma alentar el crecimiento y prestigio del Real Coro Toxos e Froles? Cada vez que otra persona nos desaprueba, sentimos vergüenza, nos sonrojamos, bajamos la cabeza y tenemos el impulso de pensar “trágame tierra”. Lo que le ocurra al Coro, lo sentimos muy adentro.

El caso del Toxos llama mucho la atención, máxime cuando la magistrada que lleva el asunto anunció que existe otro pleito contra el Coro. Si el esfuerzo es común y reina la armonía e ilusión, se preguntarán: ¿Por qué ha de intervenir la Justicia?