

Ley contra el terrorismo doméstico
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 01 de julio de 2004.- Han pasado ya tres meses y todavía lloramos la muerte de esos más de 200 inocentes que fueron brutalmente asesinados el 11-M, en Madrid. Fue tal la repulsa, conmoción y el impacto social que produjo esta cruenta masacre, que la sociedad tambaleó las expectativas políticas. En nuestro país, cada año también mueren brutamente asesinadas otras tantas mujeres y niños, víctimas del terrorismo doméstico. Las que sobreviven suelen quedar traumatizadas o lesionadas, junto a sus hijos, para toda la vida.
Consciente del problema social, el Gobierno dio respuesta a esos “silenciosos” gritos de dolor que suelen preceder la muerte de inocentes en el hogar, y anunció una Ley contra “La violencia de género”.
Desde el principio, ha generado controversias por cuestiones de fondo, jurídicas y hasta semánticas. Dicen que la mayoría conservadora del Poder Judicial tumbó el informe favorable, que presentó la experta Montserrat Comas. Esta mañana escuchaba en la radio, en voz de esta magistrada y vocal de CGPJ y también presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica, que “con esta ley se aborda la violencia criminal de género” y continuaba razonando que este problema “responde a la sumisión histórica de la mujer frente al hombre”.
Perdóneme Sra. Comas, aunque admiro su trabajo, creo que centrar los malos tratos sólo en la mujer y reforzar la realidad con mensajes feministas, distorsiona la realidad. Aunque, como ustedes saben, hablo con conocimiento de causa, vamos a imaginar un supuesto: ¿Quién resultaría maltratado en el caso de una mujer embarazada de un bebé niño, qué recibe continuas humillaciones y golpes de su pareja durante su gestación? ¿Y si ella muere y el bebé, futuro hombre del mañana, sobrevive? ¿Quedaría afectado psicológicamente? ¿Y cómo crecería? Sinceramente, no creo que el Gobierno se haya precipitado en querer promulgar esta Ley, sino que ha puesto el dedo en una grave llaga; ¡Y eso duele! El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, se ha acercado al centro de la herida al anunciar que el anteproyecto de Ley contra la “violencia doméstica” reforzará la protección de los hijos y menores. Cuando hablamos de niños, “nascituros”, o bebés, parece que nuestra sensibilidad nos acerca a comprender lo que pueden sufrir quienes sufren malos tratos, físicos y psicológicos, en el “terror creado en su hogar”. Abramos los ojos y dejémonos de eufemismos. Las personas “maltratadas” malviven durante años presas del terror, sufriendo torturas que van cobrando mayor intensidad con el paso del tiempo, esperando la muerte como única salvación. Cada día es un infierno que quema primero su alma, para terminar con su cuerpo. La trama criminal del maltratador es maquiavélica y espeluznante. ¿Qué clase de ser puede regocijarse creando escenarios de terror para torturar a sus víctimas, que paradójicamente son sus “seres queridos”, o con los que comparte su intimidad? La respuesta es clara: sólo puede ser obra de un terrorista. Sea pues bienvenida esta Ley y que la horrible experiencia del 11-M mantenga viva nuestra sensibilidad y conciencia social frente al sufrimiento de víctimas inocentes.
