

La cosa está que arde
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 10 de junio de 2004.- Dicen que la cosa está que arde en Ferrol. En la “Casa del Pueblo” los funcionarios no cesan de manifestar su descontento. La pasada semana era el colectivo de policía local quien expresaba tener problemas con los dirigentes ferrolanos y ahora hasta los bomberos, que están hartos de apagar fuegos, se ponen al rojo y suben la temperatura de la actualidad.
Cómo es lógico, muchos de ustedes se preguntarán que se propone una periodista, que fue concejala del PP en este Ayuntamiento, denunciando las torpezas de sus compañeros y afines a su propio Partido. Créanme que bastante me duele hacerlo y no es “santo de mi devoción”, pero, como he venido demostrando con mis actos, tengo un sentimiento muy elevado de la justicia.
Nunca me he sentido sirviente de nadie, y cuando me he dado cuenta, no consentí amenazas, ni más chantajes emocionales. Fui y me considero una servidora del pueblo. Hay muchas formas de ser útil a los demás y la única manera de conseguirlo es adquiriendo credibilidad y manifestando seguridad. Si estamos ciegos ante nuestros propios defectos o los de nuestro grupo...
¿Cómo podemos mejorar?. Si no descubrimos nuestros propios talentos, nuestras virtudes y clarificamos nuestros valores, no podremos situarnos en la posición correcta para desarrollarlos. ¿Cómo vamos a aportar al mundo o la sociedad algo verdaderamente valioso?. Conocerse bien a uno mismo, representa el primer y más importante paso que podemos dar para ganar. Por eso, preguntarse diariamente “¿Cómo soy en realidad?” puede ser un buen ejercicio y más para aquellos que se dedican a la “res pública”.
Muchos de nuestros líderes declaran tener muy poco tiempo para ellos; lo que les lleva, a veces, a no cumplir lo prometido, en el plano personal y en el profesional. No debemos olvidarnos que ante todo somos personas. Su situación no es “totalmente” real: disfrutan con ser los receptores de las demandas y estar en el centro de todas las actividades públicas. En otras palabras, se creen “imprescindibles”. Una popular frase que me viene a la memoria dice: “el cementerio está lleno de indispensables”. Si fuésemos un poco más humanos nos daríamos cuenta que, al final, todos somos iguales y que nadie es imprescindible.
La relación permite el crecimiento entre las personas, en un proceso que comienza en el diálogo. No se deben mandar mensajes por terceros o utilizar emisarios.
Pueden no interpretar bien las palabras e interferir tanto para bien como para mal. Quien administra debe pensar antes en la Comunidad, que en la Institución.
Ha habido muchos filósofos, entre ellos Martín Buber, que han intentado dejar legados escritos para recuperar la autenticidad del trato entre nosotros, más allá de los roles, y recuperar la “dignidade humana”, como proclaman los funcionarios municipales de Ferrol. Siento que con la palabra puedo seguir sirviendo a mi pueblo y así lo haré para que todos ustedes ganen.
