

Infamia y desamparo
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 03 de junio de 2004.- La falta de responsabilidad y transparencia de alguno de nuestros dirigentes políticos, derivada del incidente entre Juan Fernández y un policía local, nos lleva a los ferrolanos a una situación de malestar y a una cierta sensación de desamparo. Es posible que mucha gente no se pare a pensar en la trascendencia de lo ocurrido, pero es fortísimo que el primer teniente de alcalde se vea envuelto en una discusión con una mariscadora, insulte al policía que le defendía y todo ello ocurra delante del Alcalde y a la puerta de la Casa del Pueblo.
Un cargo público local, por la representación que ostenta, no puede llamar “mequetrefe” a un agente que trabaja, precisamente, para mantener el orden y la seguridad en su Ayuntamiento -y que hasta podría haberle votado-. Sólo en los niveles más bajos, desesperados e infames se dan este tipo de situaciones. Sr. Fernández, por su cargo, representa a una buena parte de los ferrolanos y estoy convencida de que la educación y el respeto es lo último que perderían muchos de los que depositaron su confianza en usted.
Hay un malestar muy grande entre la ciudadanía, el cuerpo de policía local y los grupos políticos que pidieron que se aclarase, en el pleno del 26 de mayo, el referido incidente. Siendo testigo presencial el alcalde, Juan Juncal, éste se negó a abrir un turno de réplicas a las explicaciones ofrecidas por su compañero de gobierno, donde reconoció haber insultado al policía.
Desde la distancia, me parece un tema lo suficientemente grave y serio. Defrauda que el propio alcalde, apoyara la tesis de su primer teniente de alcalde y que sea sólo su versión la que quede reflejada en un documento público, como es el acta del citado pleno. Si ha habido desacato a la autoridad, parece lógico abrir un expediente informativo. Habrá que depurar responsabilidades y si procede sancionar a quien corresponda. Todos debemos respetar a nuestros cargos públicos, pero los políticos también nos deben respetar a nosotros. Si usted, Sr. Alcalde, que ha presenciado lo ocurrido, está tan seguro de la veracidad de la versión de Fernández aclare de forma oficial este asunto. Si no ¿cómo piensa mantener el orden en este Ayuntamiento? ¿Dando carpetazo y enfadando a los policías municipales que, al apoyar a su compañero, han quedado en “entredicho”? A veces me pregunto si somos de veras conscientes de en qué manos estamos. Juzguen ustedes mismos.
Queridos lectores, a estas alturas, imagino que ya estarán tan irritados como yo. Vemos como se ha perdido la objetividad y no hay diálogo. Habrá recorte de libertades para algunos, pero yo no me privo de manifestar mi rechazo ante lo me parece injusto. De verdad, les digo: creo que el mundo sigue siendo manipulado por gente que no teme el comentario ajeno y por ello se permiten el lujo de hacer lo que quieren. La función de los policías es vital para mantener el orden en la ciudad. De seguir así, Alcalde, no quiero pensar como puede acabar esta legislatura. Para gobernar es imprescindible ser equitativo, mantener el orden y “no salirse del tiesto”.
