

La plaza de la discordia
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 27 de mayo de 2004.- Tras dos años de espera, de obras e incomodidades, la plaza de España recupera la circulación, convirtiéndose de nuevo en la entrada y salida de la ciudad. Cuando todos deberíamos de celebrarlo, ya empiezan las disputas entre nuestros dirigentes, lo que se transmite y enciende a los vecinos. Si Ferrol fuese París hasta la famosísima plaza de la Concordia pasaría a llamarse de la discordia. Ya en su día, la polémica sobre el traslado de la estatua ecuestre de Franco, situada en el centro de la referida plaza, dividió a los ferrolanos. Dos años más tarde, la historia de confrontación se repite. La gente se para en las esquinas a manifestar su descontento: “Fíjate qué horror; si las autoridades locales son las primeras que ni siquiera asistieron a la inauguración, es que algo falla”. Juncal y sus concejales expresan públicamente que no les gusta cómo ha quedado la obra.
Si refrescamos la memoria, la noche que la grúa levantó la enorme figura del desaparecido general ferrolano, los únicos que brindaron con champán fueron los del Bloque, acaparando una buena parte de los telediarios nacionales. Hace tres días, pero con menos repercusión mediática, los mismos chicos del BNG, con Xaime Bello (anterior alcalde) a la cabeza, fueron los que festejaron la reapertura de la referida plaza y del también “polémico” aparcamiento subterráneo. Como les comentaba en uno de mis artículos anteriores, las plazas de aparcamiento nadie las quería adquirir y aunque los constructores abarataron muchísimo los precios, sólo han conseguido vender veinte plazas ¡Qué tendrá esta plaza! ¿Y el presunto ruinoso negocio del Parking? Cuando pasen unos años, tal vez lo sepamos. Mientras tanto, nuestros políticos, con o sin razón, manifiestan posiciones enfrentadas. El día de la recepción de la obra, nuestro actual alcalde, Juan Juncal no se acercó a la “puerta principal” de Ferrol. No hubo acto oficial, ni corte de cinta, ni fotos, porque el actual gobierno local no comulga con las obras que en su día aprobaron los concejales del BNG y el PSOE -aliados en la anterior legislatura-. Los ciudadanos con los que habitualmente hablo, dicen que todo es una chapuza y que Ferrol está perdido. Que en esta ciudad sólo se festejan las revanchas.
Creo que ya está bien de criticar y perder el tiempo. Si queremos avanzar y ser eficaces, nuestros líderes deben satisfacer claramente las necesidades de los ciudadanos. ¿Imaginarán nuestros gobernantes cómo podemos sentirnos, los ferrolanos, cuando percibimos la imagen de impotencia, que nos transmiten con actitudes como esta? La opinión del pueblo se forma día a día. No está en los papeles, ni en este artículo. Está en la calle, y corre de boca en boca.
Todos queremos vivir bien, que se administre mejor nuestro dinero, ser tratados con amabilidad, que se nos escuche y desarrollarnos como personas. Y como ciudad, crecer y marcar una diferencia. Sólo la utilidad es garantía del éxito. Avancemos y, de momento, aprovechemos la puerta que se nos abre. Así que, menos criticar y más trabajar. Y si hay algo que se puede mejorar: ¡Adelante!
