

Juan adelanta a Juan
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 20 de mayo de 2004.- No se trata de un juego de palabras, ni de un equívoco. Como bien saben ustedes, en el Ayuntamiento de Ferrol hay una bicefalia, con el firme compromiso de garantizar “la estabilidad de Gobierno”.
Así nació la alianza entre dos “juanes” (Fernández y Juncal), que comparten el bastón de mando de la ciudad. Bien es cierto, que “la política -dicen los entendidos- hace extraños compañeros de cama”. En el caso de esta singular pareja (a la que, en el plano cómico, podríamos comparar con el “gordo y el flaco”), uno de los “juanes” se siente muy superior al otro.
El primero es inteligente, pero vehemente, mientras que el segundo parece un figurón fácil de manejar. De este último, dicen que no sabe expresarse, aunque, me consta que, últimamente, lee, interpreta textos y llega a conclusiones. Sabe que, como dice el estudioso Wally Ollins, “casi todas las organizaciones buscan símbolos que inspiren sentimientos de confianza, bienestar y simpatía”.
El inteligente, por sus manifestaciones públicas, parece que tiene miras más altas y que está por encima de los demás. Antes sabía como cuidar a su equipo. Ahora parece haber olvidado como tratar a las personas. El pueblo manifiesta su descontento usando los puños contra su persona. Aunque, esta actuación es injustificable, se mire por donde se mire, la forma de tratar a los subordinados tiene reflejos en el principio de acción-reacción.
Los vecinos sienten como si el “Juan listo” no fuese a necesitar más sus votos. Parece que hubiera una ley de justicia natural que influye en el comportamiento de los que están “temporalmente” en posiciones diferentes. Los vecinos comienzan a sentirse inferiores ante el poder y compostura del mandatario. Las relaciones humanas, en esta era tecnológica, alcanzan más importancia que nunca. Estamos de acuerdo en que, un error lo comete cualquiera, pero cuando se empiezan a producir enfrentamientos continuos, con ataques personales hacia un individuo concreto, se enciende la luz y salta la alarma...
Mientras, el figurón, desde una posición más cauta, aprende de los patinazos y caídas del primero, que parece no enterarse que no es tiempo de hacer piruetas, ni de cambiar de postura como el camaleón de color. Atendiendo a una de tantas llamadas de amigas ferrolanas, en este caso la de mi querida Manola, me he enterado que el otro Juan que está aligerando peso y toma nota de las críticas y opiniones que recibe. “Contesta personalmente y con cariño a las llamadas de los ciudadanos que se quejan. Y no sólo me ha escuchado, sino aportó solución”, dice Manola. De seguir así, la incertidumbre sobre el futuro de nuestra ciudad comienza a despejarse.
Estamos condenados a tener un líder de segunda. Puede que nunca hayamos tenido líderes heroicos, que brindasen lecciones valiosas sobre coraje, talento y humanidad. Sabemos perfectamente que aunque un Juan aventaje a otro, como está ocurriendo en los últimos tiempos, ninguno de los dos se parece al incansable y modesto trabajador Clark Kent y muy lejos quedan de Super-Paco Vázquez, el afamado alcalde del municipio vecino. En la presente legislatura, todo puede resultar “luz de gas”.
