Esperados locales

DIARIO DIGITAL DE FERROL

Sara Dobarro

Jueves 06 de mayo de 2004.- De alguna manera, estamos obligados a participar en los juegos de la vida y para hacerlo en condiciones de igualdad, los que gobiernan han de proporcionarnos las mismas oportunidades. En Ferrol, sólo quedan o “quedaban” tres Asociaciones de Vecinos de la zona rural sin local: la de Pazos, Vilar-Outeiro y Covas. Según anunció el concejal de Independientes por Ferrol del área, el concello dotará de sede a todas las AA.VV. del rural. Provocar cambios en la gente y en las organizaciones no es nada sencillo. Primero, como se está haciendo, hay que poner materiales y después vendrán los hechos. Crear nuevos hábitos exige un gran compromiso que nace de la participación, lo que es fundamental para cualquier proceso de cambio. Además de incidir en la renovación, se sientan las bases para construir. Del compromiso y las reuniones entre los vecinos nacen las verdaderas transformaciones en la sociedad: se generan nuevos proyectos, nuevas ideas, nuevos grupos y mucha actividad. Por ello, es para aplaudir el compromiso adoptado por el Gobierno local. En los locales vecinales se crean puntos de reunión y convivencia, que van más allá del trabajo en sí. Sirven para romper el mito de la incompatibilidad entre el trabajo y el recreo. Son espacios donde se comparten las actividades lúdicas y se defienden intereses comunes. Allí no hay diferencias. Se derriban las barreras sociales que nos impiden a los ciudadanos conocernos mejor. En estos esperados locales, estoy convencida de que se adquirirán compromisos y se compartirán celebraciones, que harán avanzar estas zonas de la ciudad, y en definitiva a Ferrol. Los vecinos tendrán ese espacio donde compartirán emociones. Esto es muy importante, ya que todos los seres humanos tenemos la necesidad emocional de participar en fiestas o ceremonias. En ellas experimentamos sentimientos muy valiosos que, en nuestra rutina diaria, pasamos por alto. Las AA.VV. son un claro ejemplo de que el trabajo y el ocio no están reñidos. De hecho, su combinación representa una de las mejores formas para elevar la productividad social. Evidentemente, el Gobierno local no puede dar respuesta inmediata a todos los planteamientos hechos por las asociaciones vecinales de la ciudad. El orden de prioridades lo establecerá la Administración en aras de velar por el desarrollo colectivo, la buena convivencia, y el mejor entendimiento entre nosotros. Confiemos en el buen hacer de los demás, pongámonos manos a la obra y abandonemos la dicotomía optimismo-pesimismo, ya que este último puede ser una trampa mortal para enfrentarnos al futuro. Sean bienvenidos los esperados locales.