

Más que un problema ambiental
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 22 de abril de 2004.- Muchos colectivos y particulares de Ferrol y comarca están preocupados por el futuro de nuestra ría. Hay iniciativas privadas que están generando tensión en este sentido. Aunque sabemos que los problemas ecológicos actuales demandan una urgente intervención, solemos creer que la ciencia o la tecnología -y nuestra capacidad para desarrollar ambas- frenarán de alguna manera los desastres ecológicos que tanto tememos.
Esta especie de idea de “milagro” crea una imagen errónea de nuestra responsabilidad y de nuestro verdadero poder. Nos sentimos capaces de transformar y modelar la naturaleza y creemos que este “poder humano” nos ayudará a elevar con éxito el futuro de nuestra Comunidad.
No somos conscientes de que es este mismo punto de vista, el que justifica la explotación abusiva de ciertos recursos naturales, en nombre de la satisfacción de las necesidades humanas. Esta forma de ver y de pensar encierra una triste paradoja: mientras más poderosos nos consideremos sobre la naturaleza, menos eficaces seremos para lidiar con los problemas ecológicos, si tenemos a una buena parte de la población en contra. En todo caso, la naturaleza nos posee a nosotros y no al revés. Creo que debemos combatir la creencia de que somos suficientemente fuertes, como para controlar el destino, según nuestros deseos.
Hay una relación directa entre el poder que creemos tener y el grado de destrucción sobre lo natural. Esta creencia es mucho más peligrosa que cualquier acción contra el medioambiente o la seguridad, porque es una “contaminación mental”.
Estos días pienso en lo insignificantes que somos frente a la madre naturaleza. Sin duda, existe un poder superior a nuestras capacidades intelectuales, científicas y tecnológicas, que es la facultad de crear una comunidad.
Cuando surge un problema con efectos medio ambientales, la negociación tradicional enfrenta a las partes en el conflicto: los grupos ecologistas; las personas directamente perjudicadas y los “culpables”, es decir las organizaciones, empresas o alianzas que, en principio, van a provocar la temida contaminación.
No nos contaminemos entre nosotros y no generemos mayor incertidumbre. El diálogo, el acercamiento y el conocimiento despejan muchas dudas.
Amiga y amigo lector, tenemos una amplia tarea por delante que hemos de realizar con humildad. Mantengamos los pies en la tierra y la cabeza bajo el control de la razón. Ella no resuelve todo, pero es, por lo menos, una compañera necesaria cuando todo empieza a ceder.
Para enfrentarnos a los problemas, será necesario confiar en los demás.
Lo que todos entendemos es que se eleve el poder de las Comunidades por encima de los sectores o individualidades.
Si sabemos renunciar a la soberbia, sumaremos esfuerzos. Y así, podremos aumentar nuestras posibilidades de tener un futuro mejor, ayudando a preservar la riqueza y recursos naturales, que hemos heredado de quien nos ha dado vida.
