Torpes o insensibles

DIARIO DIGITAL DE FERROL

Sara Dobarro

Jueves 18 de marzo de 2004.- Aunque ha pasado ya una semana, todavía sigo conmocionada por la brutal y cruel matanza del 11-M. La violencia y el terror nos ha herido de muerte.

El profundo dolor que experimentamos ha activado nuestra solidaridad, de forma que la “deuda de sangre” se ha hecho millonaria, porque todos los españoles estamos en comunión de sentimientos.

Ejemplar ha sido la respuesta del pueblo de Ferrol, que congregó, en la manifestación del pasado viernes, a más de 80.000 personas. Sin embargo, quien no ha estado a la altura de las circunstancias ha sido la Administración local. La falta de reacción no nos debe extrañar, si tenemos en cuenta la insensibilidad de quien preside la corporación. Fue de nuevo el pueblo, a iniciativa de la Asociación de Vecinos Zona Centro, quien tuvo que convocar una misa funeral en memoria de las víctimas del 11-M y poner una esquela de gran tamaño en este Diario, como hizo nuestro vecino el alcalde de A Coruña.

La concatedral de San Julián se quedó pequeña. Como decimos por aquí: “estaba todo Ferrol” para expresar su condolencia y buscar consuelo en uno de los bálsamos del alma: La religión. Ningún miembro de la corporación acudió. Parece que no nos queremos enterar que somos lo que somos gracias al otro; pero hay quien no entiende de gratitud y humanidad.

A quien carece de compasión y otros valores no se le puede pedir que escuche el llanto de los huérfanos, los gritos del tren de la muerte, ni imagine el miedo permanente de los supervivientes. Quien ha sido víctima de la violencia y el terror sabe que las huellas y las cicatrices que deja el dolor psicológico son muy difíciles de borrar. Sólo el talante humano, la comprensión, las muestras de cariño y los gestos solidarios de corazón pueden ayudar a vivir a los que sufren.

Hay hombres, que -como definía Descartes a los animales-, parecen “autómatas sin alma”. La rutina les absorbe y dejan de lado sus sentimientos. En esta ocasión, tuvo que ser el pueblo quien convocó un homenaje a los que sufrieron esta terrible masacre. Se celebró en la Concatedral de San Julián, donde a las miles de personas que participaron en la misa, se sumaron las voces del Coro Padre Fanego y del Real Coro Toxos e Froles, que interpretó “Negra Sombra”. Sin importarnos el color, nos duelen las entrañas de llorar con el alma. Ante la desgracia humana, la grandeza radica en ir todos juntos en una misma dirección.

Estoy triste porque en nuestra ciudad no hubo crespones negros en el Ayuntamiento, la corporación no puso ni una esquela para las víctimas y no organizó ningún funeral.

Gracias vecinos por vuestra acción, por saber escuchar los corazones, -los que se han parado o los que latirán con dificultad-, y por demostrarnos una vez más, que en Ferrol hay mucha gente buena que necesita expresarse. ¡Lástima que no se les escuche!. En estos momentos, no sé qué pensar, si es cuestión de torpeza o de insensibilidad. Ni siquiera un pleno es disculpa suficiente. El desafío es la seguridad de la humanidad, de todos nosotros.