Honor por los suelos

DIARIO DIGITAL DE FERROL

Sara Dobarro

Jueves 12 de febrero de 2004.- ¡Haya paz señores!, que estamos dando un lamentable espectáculo. Las cosas como son. Si hay algo que me caracteriza es “no tener pelos en la lengua” a la hora de comunicar. Me parece vergonzoso que las diferencias entre conocidos sindicalistas del naval y líderes políticos locales hayan acabado literalmente en el suelo, para terminar en el juzgado. Así, nuestro alcalde se ha visto obligado a presentar ante la Fiscalía un vídeo, que contiene la grabación de las agresiones que sufrió el primer teniente de alcalde, Juan Fernández, para que la justicia tome cartas en el asunto. Nunca aplaudiré la violencia, y menos la pérdida de respeto. Creo que la razón se pierde cuando las palabras no llegan y se tiene que utilizar la fuerza. De acuerdo que atravesamos momentos de tensión, de crispación y que la clase política ha sufrido una gran devaluación... pero, ¿Hasta tal punto que se ha perdido el respeto a quienes nos representan?. ¿Se han parado a pensar qué sentimos los ciudadanos cuando vemos a ciertos líderes perder el control, hasta llegar a zarandear a otros y tirar el honor por los suelos?.

Sinceramente, no creo que el ataque sea la mejor defensa, ni que los mensajes de advertencia se tengan que hacer con los puños. En la moderna sociedad que nos ha tocado vivir, quizás una de las primeras reglas que aprendamos sea la del combate. Cuando nos sentimos criticados o juzgados por alguien, utilizamos la “lógica” defensa del contra-ataque. La frustración parece que aumenta las dosis de agresividad. Muchos son los enfurecidos que necesitan expresarse, actúan torpemente y lo hacen por cauces poco recomendables. Ya han visto cómo está el patio en Ferrol. ¿Dónde queda el honor?. Me preocupa: ¿Necesitamos mayor control o mayor libertad? ¿Necesitamos más humanismo o más disciplina? ¿Necesitamos más iniciativa individual o más colaboración y apoyo colectivo?. Y lo que es más importante: cuando actuamos ¿tenemos en cuenta la opinión de los demás?. Seamos o no líderes, las personas hemos de respetarnos, primero a nosotras mismas, y eso se consigue con autodominio.

Más aún si lideramos un grupo, una ciudad o una colectividad. Tanto que se contemple como una ciencia, un arte, una profesión, una posición o una función, el liderazgo entrañe mucha responsabilidad y seguramente estaremos de acuerdo en que también es un proceso muy exigente que involucra una enorme cantidad de habilidades. Sin embargo, existe una habilidad que debe prevalecer frente a todas las demás y que es fundamental: la de “gobernarse a sí mismo”. Difícilmente podremos dirigir el destino de los demás, si no sabemos a dónde vamos nosotros y máxime cuando estamos expuestos a perder los estribos.

El problema está en que parece que “todo vale”, cuando no es así. Además de guiar, de trazar estrategias, de decir la verdad a sus seguidores, de saber escuchar y de dar respuestas, la función de un líder es producir más líderes. ¿Alguno de ustedes se anima a ser líder? ¿Creen que con ejemplos como el de las agresiones que ha sufrido Juan Fernández vamos a conseguirlo?.