

Un ferrolano en Marte
DIARIO DIGITAL DE FERROLSara Dobarro
Jueves 29 de enero de 2004.- Opinión Ferrol, a lo largo de los tiempos, ha dado figuras muy relevantes en los campos de la ciencia, las letras, la política, la empresa, la Armada, las artes. Huelga decir nombres. Sociológicamente hablando, es una localidad digna de estudio. Decía el profesor Ponte, en el quinto aniversario de la muerte de Torrente Ballester, celebrado recientemente, que el escritor recordaba la importancia de esta ciudad en la configuración de su mundo de imaginación. Y es que con el poder imaginario se pueden visualizar y soñar muchas cosas que nunca han ocurrido.
Ir con la imaginación por delante es el único modo de transitar la vida con fe -o esperanza- de alcanzar el éxito. Sin imaginación, nos condenamos a repetir los mismos errores que nos hicieron fracasar en el pasado.
Tal vez usted haya oído la frase “allí donde no haya visión, la gente perecerá”. Fue escrita hace siglos y su significado se vuelve más claro con el paso del tiempo. La visión imaginativa es una habilidad que nos conduce hacia la mejora personal continua si la sabemos utilizar. Nuestros antepasados vivían, en cierta manera, una realidad monótona y cíclica. Las cosas sucedían de un modo similar día tras día. Cualquier imprevisto era una “perturbación”. Esta forma de percibir se consolidó en la especie humana y aún sobrevive en algunas personas.
Sin embargo hoy, sólo podemos tener éxito y ganar influencia si aprendemos a pensar y trabajar de nuevas maneras. Hay mucho ferrolano con ingenio que destaca en los lugares más insospechados del mundo. La pasada semana, durante una reunión en Madrid con el Ajema, Francisco Torrente y el director general adjunto de Renfe, Leandro Estévez, (ilustres ferrolanos contemporáneos), recontamos a decenas de ferrolanos y ferrolanas que ocupan puestos de alta responsabilidad, en los más variopintos lugares del planeta.
Comentaba el Almirante la agradable sorpresa que se llevó cuando estando en Richmond, -la capital del Estado de Virginia (EEUU)-, descubrió que el jefe de cardiología del hospital central de esta capital era de Ferrol.
En otro orden de cosas, el pasado verano, un chico de aquí, con sólo 18 años, conquistó el Imperio del Sol Naciente. Carlos Jean, que así se llama el artista, se metió en el bote a los japoneses con su música. Su éxito “Dabada” no para de sonar en las emisoras de radio, decía un importante diario nacional. Este chico está consiguiendo que Ferrol sea una leyenda en Japón.
Es una pena que los ferrolanos tengamos un carácter tan “saturniano” y, mientras convivimos en nuestra ciudad natal, nos devoremos unos a otros, como hacía Saturno con sus hijos. Curiosamente, esta característica se pierde cuando estamos lejos de esta tierra. Parece como si el destino o la misma supervivencia nos fuese alejando del lugar que nos vio nacer para poder aportar al capital humano con el que hemos sido dotados. En todos los órdenes y tiempos, Ferrol ha conseguido posicionar auténticos números uno.
Ahora que se ha comprobado que en el planeta rojo hay vida, tal vez pronto descubramos un ferrolano en Marte.
