A tres horas de Noruega

DIARIO DIGITAL DE FERROL

Sara Dobarro

Jueves 20 de Noviembre de 2003.- Cuando el lunes pasado, el embajador noruego, Kjel-Martin Frederiksen, se refirió a lo cerca que está Ferrol de su país, “sólo a tres horas de vuelo”, se interpretó como una simpática broma, ya que todos conocemos la distancia geográfica que nos separa. Lo cierto es que el avión hace que se acorten las distancias y las nuevas tecnologías nos unen más. El acercamiento nació a raíz del contrato de las fragatas que Izar suministrará a la fuerza naval del país nórdico.

Desde entonces, se encuentran no sólo similitudes en la tradición naval, sino que se vaticinan prósperas relaciones para el futuro en otros campos. Se habla del gas natural, pero no nos olvidemos también de otra fuente de energía alternativa que nos puede unir: la eólica; la que produce el mismo aire que nos acerca. Recordemos que Izar también construye las palas de aerogeneradores y que la energía eólica en Noruega está empezando a ser un bien preciado. Con suerte no sólo venderemos fragatas. Parece que dios nos ha venido a ver. Y lo pongo con minúscula a propósito; porque hablo de Eolo, el mítico dios del viento. Ya ven ustedes las paradojas de la vida, los mismos Astilleros que un día nos hicieron sufrir tanto en esta comarca prometen un futuro fructífero. En la mayoría de las ocasiones, las penurias económicas pueden sacarnos de nuestra vida acomodaticia y darnos una motivación para buscar una solución. Sea cual fuere la causa, la crisis funciona como una alerta. Nos activa y nos conduce a examinar lo que estamos haciendo, por qué lo hacemos y cómo continuaremos.

Una crisis profunda, como la que ha atravesado Ferrol con el sector de la construcción naval, nos ha obligado a abrir los ojos y a afrontarla sin parpadear. En los últimos años del siglo XX, Ferrol se sentía desorientado y aislado del pensamiento económico mundial. ¿Cómo íbamos a afrontar la globalización si hasta casi nos quedamos incomunicados cuando el “famoso” puente de As Pías fue derribado por la plataforma Discoverer Enterprise? Las imágenes del gravísimo accidente dieron la vuelta al mundo. Parecía imposible remontar esa situación. El puente se levantó en tiempo record, nuestros astilleros se maquillaron y Astano pasó a llamarse Izar y no sólo volvimos a ser punteros en la construcción naval, sino que estos mismos astilleros son los que aumentarán las arcas municipales. Izar pagará el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) al Ayuntamiento, lo que saneará, en parte, las cuentas municipales. La empresa privada ha aliviado la incapacidad de ciertos políticos locales. Ahora, gracias a ella somos deseados para alianzas internacionales y hemos aprendido una gran lección: reorientar nuestros recursos, para enfrentarnos al futuro con decisión. Realmente, gracias a la tecnología y al poder social, a las mujeres y hombres de Ferrol sólo nos separan tres horas de Noruega.