Cambios positivos: Urgencias del Miguel Servet

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Tribuna Digital

Zaragoza está viviendo cambios positivos. Se está engalanando para la Expo 2008 y nuestras autoridades se preocupan de firmar convenios para habilitar pabellones en albergues para los visitantes, ampliar la flota de taxis o que las obras cumplan sus plazos. Es el momento de pensar en mejorar nuestra imagen y los servicios de nuestra capital.

En este sentido, permítanme que les comente un caso que me ocurrió recientemente, al llevar a uno de mis chicos a urgencias del Hospital Miguel Servet. Y es verdad, que sólo la práctica te enseña, o como reza el dicho popular “la experiencia es la madre de la ciencia”.

Falta de previsión y tacto

Mi hijo de 14 años es futbolista. Se hizo una lesión, que le impedía caminar y acudimos a Urgencias del referido centro hospitalario. Allí, nos indicaron que, por unos meses, el chico debía ser examinado en el centro de Infantil. Dado su estado por la lesión, pedí, por favor una silla de ruedas o que nos desplazasen por el interior del hospital, de un edificio a otro.

La respuesta fue tajante: “Es que es un lío. A veces nos perdemos nosotros. Es mejor que salga a la calle y vaya caminando por el exterior. Es mucho más corto”. El taxi ya se había marchado y no se encontraban ninguno estacionado en la parada. Así, que el chico, muy valiente, contestó: “Deja. Si me agarro a ti, podemos ir caminando”.

El trato recibido en el hospital infantil fue excepcional. Nos atendió una doctora jovencita muy profesional,  con sensibilidad y empatía, a la que felicitamos por su trato. Tras la exploración radiológica, descubrimos que mi chico tiene una fractura de la fosa ilíaca izquierda y requiere inmovilización, porque no se puede escayolar esa zona.

Dolor-fractura: Sin andar

Lo caminado ya está andado y sirve para aprender. Sólo quiero compartir con ustedes y hacer llegar a quien corresponda, que un caso como éste no se debería repetir. Es cierto que los celadores que te reciben no tienen por qué saber qué le ocurre al paciente, pero ante una evidencia como la vivida, creo que debieran proporcionar desplazamiento profesional.

El Salud de Aragón funciona bien, pero todo es mejorable. Estos dos hospitales, físicamente anexos y conectados, no debieran ser para los usuarios dos islas separadas por un mar de dolor. Éste es un escrito amigable de quien ve, vive la vida con la mayor calidad posible y por mi función de comunicadora, difundo aquello que creo puede ser susceptible de mejora. Gracias a todos ustedes que comparten la idea de alcanzar un mayor bienestar y satisfacción.